OSTEOPATÍA, EL ARTE MANUAL DEL EQUILIBRIO

A través del contacto el osteópata establece una comunicación con los tejidos y en ese “diálogo” de intercambio recíproco surge el equilibrio. Más allá de los ajustes manipulativos de alta velocidad y corta amplitud (thrust) donde el terapeuta toma decisiones en base a test de movilidad analíticos, existe un campo sutil de trabajo donde el ego pasa a un segundo plano y es la percepción de un sistema complejo en busca de la homeostasis la que surge como campo de trabajo. 
La disfunción neuromecánica basada en el concepto de facilitación medular debido a la hiperactividad gamma cuya repercusión es la alteración de los mecanoreceptores presentes en el sistema musculotendinoso y por extensión metamérica a la totalidad de la misma (esclerotoma, miotoma, viscerotoma, angiotoma, neurotoma) es sin lugar a dudas piedra angular del trabajo osteopático. 
Sin embargo si queremos alcanzar TODO el espectro sobre el que gira el verdadero concepto de disfunción como antesala de la patología se debe superar el simple “ajuste vertebral” y abrazar la totalidad de un sistema de tensiones compartidas (tensegridad) a través de la escucha de esas tensiones en los diferentes niveles o campos de trabajo.
En ese trabajo sutil las manos entrenadas del osteópata perciben las tensiones del sistema miofascial, viscerofascial, fluídico (MRP)…y tratan de ponerse al servicio de un fin: el equilibrio de ese sistema.
Porque el cuerpo tiene una sabiduría inmensa. Solo necesita el estímulo adecuado para despertar su capacidad de sanar. 🌿